La creatividad es una herramienta importante para mantener la competitividad de las empresas, en un contexto de cuarta revolución industrial. En el Perú, este tipo de negocios aún tiene mucho potencial por desarrollar.
Hace poco escuché en un directorio que, ahora más que nunca, debemos tener ideas disruptivas que rompan esquemas en el mercado, y que no nos conformemos con nuestra zona de confort, sino que siempre innovemos. Pocos saben que, desde hace un par de años, en Latinoamérica se gesta una nueva iniciativa de hacer negocio brindándole un impulso a las industrias creativas mediante la tecnología.
La nueva forma de hacer negocio que convierte las ideas culturales en bienes y servicios fue, durante mucho tiempo, subestimada. Sin embargo, de un tiempo a la fecha es igual o más rentable que los sectores tradicionales como la construcción o la pesca, por citar algunos ejemplos, y han superado largamente los millones de dólares al año.
El propósito de la economía creativa es atender y solucionar diferentes necesidades del mercado de una manera innovadora.
En ese sentido, estamos frente al nacimiento de una cuarta revolución industrial que consiste en incentivar y promover las industrias creativas. Es ahí donde surge este nuevo concepto de la economía naranja. Se le conoce con este color porque al naranja se le asocian las actividades creativas.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) editó, el 2013, el libro La economía naranja: una oportunidad infinita, escrito por Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez. Ellos describen a la economía naranja como un conjunto de actividades que, de modo encadenado, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por el contenido de propiedad.
La industria creativa se divide en dos áreas:
La economía creativa atiende y soluciona diferentes necesidades del mercado de una manera innovadora.
Esta innovación se basa en los siguientes aspectos:
En octubre de 2018 el presidente de Colombia inauguró el Foromic. Es una reunión anual organizada por el BID para analizar los avances de las industrias creativas. En ella anunció tres medidas para impulsar el sector de la creatividad en su país:
c. La emisión de bonos naranjas, es decir, qué fondos de inversión otorgarán apalancamiento para financiar a estas empresas creativas.
En el Perú, la realidad es otra. La industria creativa participa solo con el 1.5 % a 1.6 % del PBI. Sin embargo, cada vez más nacen emprendedores peruanos que emplean la industria creativa para hacer empresa. Por ello, mediante la educación se debe promover y animar a más emprendedores para apostar por las industrias creativas y culturales. Es necesario que tomen en serio los emprendimientos y creen un negocio rentable, como lo hicieron los creadores de Facebook, Netflix o Spotify.
Ojalá que nuestras autoridades, así como lo ha hecho Colombia, promuevan, faciliten e incentiven este tipo de emprendimientos, otorgando beneficios tributarios o financiamientos para que puedan desarrollarse. Ello contribuiría al crecimiento de la economía nacional y generaría más ingresos a los peruanos. ¿De qué otra forma debería incentivarse la economía naranja en nuestro país? Compártenos tu opinión.
El propósito de la economía creativa es atender y solucionar diferentes necesidades del mercado de una manera innovadora.
Abogada por la Universidad de Lima con Magnum Cum Laude. Magíster en Finanzas y Derecho Corporativo por la Universidad de ESAN. Cuenta con una especialización en Derecho de la Moda por el Fashion Law Institute at Fordham Law University, New York. Graduada del Programa de Gestión de Lujo Sostenible emitido por el Centro de Gestión de Lujo Sostenible de Argentina juntamente con el Pacto de las Naciones Unidas de Colombia y Argentina; y del Diplomado en Luxury Management por el Instituto Europeo del Lujo y la Universidad Anáhuac del Norte de México. Ha realizado un curso de especialización en Blockchain, Smart Contracts, Tokenización y Criptoactivos por el Instituto de Blockchain Intelligence de España y el Consejo General de la Abogacía Española.
En la actualidad es Socia Senior del área corporativa & digital investments y jefe del área de derecho de la moda, luxury y retail de Muñiz, Olaya, Meléndez, Castro, Ono & Herrera Abogados. Además es profesora de los cursos de Derecho de la Moda y Retail en ESAN Graduate School of Business y otras universidades.
A la fecha, es Presidenta de la comisión de derecho de la moda y retail del Colegio de Abogados de Lima, miembro del comité de Fashion Law de ASIPI, de la Asociación de Expertos de Derecho de la Moda de España, de la Asociación de Fashion Law Latam de Perú y del Comité Fashion Law de Sao Paulo de Brasil. También es directora representando al Perú de la Asociación Internacional Global Alliance of Impact Lawyers (GAIL América Latina).
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