
Si algo caracteriza a la era digital es la exigencia por la velocidad. Los consumidores requieren no solo productos eficientes, sino también procesos flexibles para obtener lo que necesitan en el menor tiempo posible. Ante tal escenario, se configura la transformación ágil, un sistema que se caracteriza por el uso de herramientas de gestión de software para responder de manera rápida y eficiente la demanda del mercado.
Este concepto ha cobrado mayor importancia desde que inició la pandemia, especialmente con la implementación del trabajo remoto. Durante la Global SAFe Summit 2020, el CEO de Scaled Agile, Chris James, señaló que el 93 % de unidades de negocio que adoptaron un modelo ágil antes de la crisis del COVID-19 reaccionó mejor que las que no lo habían hecho.
Muchas organizaciones operan de la forma antigua. Hay ciertos procesos y técnicas que aún se pueden mantener, pero otros necesitan cambiarse para que la empresa se adapte y sea competitiva. Para ello, se consideran los siguientes pasos:
1. Una auditoría interna. Es necesario realizar un análisis de cada proceso interno para saber si la compañía necesita del sistema agile o si cuenta con los recursos para ello. Tener en cuenta que se requiere una transformación ágil orientada a la cultura, la filosofía de la organización y la colaboración de todos los trabajadores.
2. El llamado a la acción. Se destina un equipo para liderar la transformación y velar por la parte estratégica. Estará a cargo de implementar los cuatro principios de la metodología agile:
Mejorar la calidad de los procesos. Orientado a minimizar los errores en los proyectos o asignaciones y mejorar la experiencia y la funcionalidad de los mismos.
Mejorar el compromiso y la rapidez. Se trata de velar por la satisfacción de los empleados, revisar si realmente están haciendo una tarea que vaya acorde con sus capacidades. Además, se optimiza la toma de decisiones, la gestión de recursos humanos y otros factores.
Monitorear el aumento de productividad. Al mismo tiempo, se asignan recursos de forma dinámica a las actividades o proyectos que lo requieren. De esta manera se mejora la producción y el rendimiento, cumpliendo a tiempo con las prioridades.
Organizar equipos multidisciplinarios. Después de la planificación, se pasa a la acción. Por ejemplo, es posible juntar un equipo de marketing que brinde un feedback respecto al resultado final de un proyecto del área de ventas. Así las entregas serán más eficaces y frecuentes. Se pueden organizar reuniones diarias para este propósito.
3. Proyección del sistema. Ahora que se han definido los principios y la metodología a seguir, es turno de aplicarla en todas y cada una de las áreas de la empresa. Sin ello, no podrá funcionar en su totalidad. El objetivo será difundir las prácticas, la energía, la cultura y todo lo que se relaciona con la metodología agile; cada colaborador debe ser inspirado a implementar el sistema en sus propios proyectos.
La transformación ágil es parte de un proceso que toma un tiempo prudente, dependiente de cada tipo de organización y los productos o servicios que ofrece. No obstante, los resultados harán que las compañías sean más innovadoras, flexibles, productivas, colaboradoras y creativas. Son características que el mercado actual considera como competitivas y que, a su vez, resultan atractivas para los clientes y grupos de interés.
Fuentes:
Forbes. "The 12 Stages Of The Agile Transformation Journey"
McKinsey & Company. "The keys to organizational agility"
Deloitte. Rewriting the rules for the digital age. 2017 Deloitte Global Human Capital Trends
BBVA. "¿Qué es la metodología 'agile'?"
Las empresas deben desarrollar metodologías ágiles
Nuestro análisis de la agilidad en 2021 a partir del 15th Annual State of Agile Report
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