
Administrar de forma eficaz el flujo de pacientes dentro de un hospital se ha convertido en un desafío para los Establecimientos de Salud Hospitalarios. Sin embargo, lograrlo no solo favorece a los ciudadanos que necesitan atención médica inmediata, también mejora el sistema de salud a nivel nacional y más aún en épocas de crisis sanitaria como la que actualmente vivimos por el COVID-19.
A pesar de los esfuerzos, los sistemas de salud de los países latinoamericanos continúan presentando dificultades que ponen en riesgo la integridad de sus millones de habitantes. De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, el 30 % de la población de América Latina presenta problemas para acceder a una atención médica de calidad, mientras que el 21 % de los habitantes renuncia a ello a consecuencia de las barreras geográficas que existen en la región. La pandemia ha evidenciado estas deficiencias.
Implementar estrategias que regulen el flujo de pacientes permite que los pacientes solo pasen el tiempo necesario dentro de un centro hospitalario, logrando de esta manera el ingreso de nuevos casos que requieran atención, pues no podemos cerrar las puertas de nuestros hospitales. Para hacerlo, se requiere que los procesos internos sean ligados a la atención médica, como aquellos vinculados a la disponibilidad y accesibilidad de los insumos y recursos (ejemplo: medicamentos, exámenes de laboratorio, imágenes diagnósticas, equipamiento, información) aseguren que la atención se brinde en el momento y lugar correcto, es decir, justo a tiempo.
Una forma de mejorar el flujo de pacientes es a través de la implementación de Proyectos de mejora de procesos mediante Lean Healthcare, la cual se concibe como filosofía, metodología y herramientas que permiten crear "valor" en los procesos, mediante la eliminación continua de actividades de no valor, conocidas en el vocabulario Lean como "MUDAS", entre las que se encuentran : esperas, reprocesos, traslados innecesarios, excesos de inventarios, los cuales son responsables de los "cuellos de botella", que afectan el flujo de los procesos.
Para lograr ello, Lean nos insta a seguir las siguientes recomendaciones:
1. Contar con un Trabajo Estándar; el cual se define como tareas estandarizadas realizadas en una secuencia estandarizada en una cantidad estandarizada de tiempo y con una cantidad estandarizada.
En ese orden de ideas, el trabajo estándar tiene dos funciones:
2. Asegurar "Calidad en la Fuente", es decir:
3. Crear Flujo Continuo
Flujo significa tratar a los pacientes sin esperas, el cual sólo puede ocurrir cuando el proceso de flujo descendente al servicio del paciente está listo. Si el paciente se mueve antes de que la operación o el proceso esté listo, el paciente tendrá que esperar para la operación aguas abajo. Esto se logra eliminando actividades de no valor en los procesos, creando células de trabajo; y cuando no es posible que los pacientes fluyan a través de un proceso de atención médica debido a una condición médica aguda o por cualquier otra razón, les pediremos que esperen un tiempo corto, bajo el nivel apropiado de cuidado, hasta que el proceso de río abajo esté listo para tirar de ellos, lo cual se conoce como un sistema "Pull".
Fuentes:
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