
Los bonos verdes, sociales y sostenibles son herramientas de deuda usados para la obtención de recursos para financiar inversiones que generen un impacto positivo en el medioambiente y la sociedad. ¿En qué se diferencian?
Los bonos verdes, los bonos sociales y los bonos sostenibles son instrumentos de deuda de renta fija que permiten a las empresas (estatales o privadas) financiar iniciativas para enfrentar el cambio climático a través de la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero y la conservación de la biodiversidad.
Pero, ¿en qué consiste cada uno de ellos, cómo se relacionan y en qué se diferencian? A continuación, te lo explicamos:
Los bonos verdes son herramientas de deuda destinados a financiar o refinanciar proyectos o actividades con impactos ambientales positivos. Debido a su naturaleza, es uno de los más empleados. De acuerdo al Estado del mercado en América Latina y el Caribe, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Climate Bonds Initiative y la Corporación Financiera Internacional, el mercado de emisión de estos bonos en Latinoamérica y el Caribe pasó de USD 13.6 millones en el 2019 a USD 30.2 millones en el 2021.
Entre las categorías de inversiones elegibles a través de los bonos verdes, se encuentran los siguientes:
Energías renovables.
Eficiencia energética (almacenamiento de energía).
Prevención y control de la contaminación ambiental. Por ejemplo: reducción de emisiones de CO2, restauración del suelo, iniciativas de reciclaje, etc.
Transporte sostenible.
Edificios ecológicos.
Gestión de residuos.
Tratamiento de aguas residuales.
Los bonos sociales son emitidos por las empresas o gobiernos con el objetivo de recaudar fondos para financiar proyectos que aborden un problema social o impacten positivamente en la sociedad.
Por lo general, estos proyectos están dirigidos a poblaciones en situación de vulnerabilidad y con mayores restricciones. Por ejemplo: ciudadanos que viven en extrema pobreza, comunidades marginadas, desempleados, migrantes y discapacitados, así como expuestas al riesgo de cambio climático. Entre la variedad de inversiones que financian los bonos sociales, se encuentran:
Acceso a una educación de calidad.
Construcción de hospitales.
Acceso a servicios de primera necesidad. Por ejemplo: agua potable, luz o desagüe.
Generación de empleos.
Protección del suministro de alimentos.
Seguridad alimentaria.
Según el mismo estudio del BID, la emisión de bonos sociales en América Latina y el Caribe alcanzó los 8.6 millones de dólares durante el primer semestre del 2021.
Por último, los bonos sostenibles mezclan los propósitos de los bonos verdes y los bonos sociales. En otras palabras, se utilizan para financiar proyectos que impactan positivamente en el medioambiente y en la sociedad.
Estos bonos pueden ser emitidos por empresas, gobiernos o municipios. Por lo general, no necesitan garantía. Sin embargo, el emisor corporativo o gubernamental debe demostrar solvencia. Si no cumplen con este requisito, pueden utilizar un activo específico como garantía.
Perú no es ajeno a este tipo de bonos. Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el país emitió sus primeros bonos sostenibles por un total de USD 4000 millones, con vencimientos en los años 2034, 2051 y 2072. Estos tuvieron como objetivo financiar proyectos relacionados al mejoramiento de los servicios de salud, vivienda y educación, que impacten positivamente en el medio ambiente.
Fuentes Bibliográficas:
Consultado con Walther Hernan Reategui Vela, docente del curso Finanzas para proyectos sostenibles del Certificado de Especialización de Finanzas Corporativas del PEE de ESAN
PIMCO. Understanding Green, Social and Sustainability Bonds.
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