
¿Cómo realizar un estudio de viabilidad de proyectos de manera correcta?
El éxito de las empresas, en un mercado cada vez más competitivo, se fundamenta en los objetivos que desean alcanzar. Ya sea el lanzamiento de un nuevo producto o el ingreso a un nuevo mercado, las organizaciones deben estar dispuestas a asumir -necesariamente- un cierto grado de riesgo en cada uno de sus proyectos.
Para minimizar el peligro y asegurar el triunfo de esa idea o iniciativa, los líderes empresariales deben realizar un estudio de viabilidad de proyectos. Se llama así a la evaluación que realizan las organizaciones para determinar si una acción tiene sentido desde el punto de vista económico y operativo.
El profesor Miguel García, del Diploma Internacional de Preparación y Evaluación de Proyectos de Inversión de ESAN, explica que existen seis tipos de estudios de viabilidad de proyectos. Cada uno de ellos les proporciona a las empresas una mirada más profunda de la iniciativa que desean emprender, ayudándolos a tomar mejores decisiones.
- Viabilidad estratégica: Determina la conveniencia de ejecución del proyecto para la empresa.
- Viabilidad comercial: Determina la aceptación del producto y/o servicio que brindará el negocio por parte del mercado.
- Viabilidad técnica: Pretende corroborar que se cuenta con los medios técnicos para poder competir en el mercado de manera eficiente.
- Viabilidad administrativa: Determina la capacidad organizacional de llevar a cabo el proyecto.
- Viabilidad legal y ambiental: Pretende asegurar que el proyecto respeta la normativa legal vigente y al medio ambiente contribuyendo a su conservación.
- Viabilidad económico-financiera: Muestra la conveniencia en términos económicos y financieros del proyecto.
Para poder llevar a cabo de manera correcta un estudio de viabilidad de proyectos, las empresas deben seguir los siguientes pasos:
Analizar el problema
Primero, las empresas deben realizar un análisis de los requisitos del proyecto para evaluar su viabilidad. ¿La organización cuenta con tecnología y recursos para poner en marcha el proyecto? ¿Cómo se va a medir el ROI del proyecto? Son algunas preguntas básicas que se deben responder en este punto. Comprender las metas y objetivos de la empresa antes de comenzar un proyecto ayudará a mantener a todos los equipos alineados.
Evaluar el presupuesto
La forma más rápida de descarrilar un proyecto o iniciativa es haciendo un mal uso del presupuesto. Cuando estos son limitados, las partes inmersas en el proyecto quieren saber si el dinero que se gastará hará una diferencia en el resultado final. Por ello, es necesario determinar cuánto presupuesto se tiene disponible para el proyecto y realizar una proyección de los ingresos.
Investigar
Luego de analizar los requisitos contemplados en el proyecto y evaluar el presupuesto que se tiene, las empresas deben investigar el mercado. Para las empresas grandes la pregunta esencial es si existe una demanda para el producto o plan de negocios. Mientras que para las empresas más pequeñas las preguntas claves son qué obstáculos enfrentarán en el camino y qué viene haciendo la competencia. Si los objetivos del proyecto son demasiado estrechos o no se alinean con objetivos comerciales, es necesario reevaluar el enfoque.
Realizar un plan
Realizada la investigación, se procede a crear un plan de acción para dar vida al proyecto. Aquí se deben considerar los recursos que se necesitan (personas, procesos y tecnología) y la estructura de trabajo. Lo ideal es trabajar con un Diagrama de Desglose de Trabajo (WBS), el cual le permitirá al líder de proyecto descomponer en diferentes secciones el proyecto, haciéndolo más manejable para su evaluación. Sin embargo, existen otros métodos para gestionar de manera correcta un proyecto, como la Evaluación de Programas de Revisión Técnica (PERT) y el diagrama de Gantt.
Realizar un balance
Una vez determinado el plan, se debe reevaluar las finanzas del proyecto. Para hacer esto, el líder del proyecto debe tener datos financieros actualizados para preparar un balance inicial del proyecto. ¿Sigues proyectando los mismos ingresos? Es la pregunta que se debe responder el encargado de la iniciativa.
Comprobar los datos
Antes de decidir si tiene sentido seguir adelante con el proyecto, el encargado del mismo debe revisar todos los datos que obtuvo en los anteriores pasos. Si no es así, se puede implementar un plan estratégico más reflexivo para ejecutar un estudio de factibilidad. Si los nuevos resultados apuntan un "sí", es momento de iniciar el proyecto.
Un estudio de viabilidad de proyectos es la herramienta perfecta para que las empresas conozcan cuán grande será el impacto, en términos de importancia operativa y económica, de una iniciativa. En un mercado internacional cada vez más cambiante, lanzar productos innovadores está haciendo la diferencia entre los consumidores.
Si quieres aprender más sobre este tema, participa en el Diploma Internacional de Preparación y Evaluación de Proyectos de Inversión de ESAN.
Fuentes:
Clever SM: How to Conduct a Feasibility Study the Right Way
Bizneo: Cómo aplicar una Work Breakdown Structure (WBS)
Lucidchart: Make It So: How to Conduct a Feasibility Study for Better Project Planning
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