
Cuando un profesional acumula varios años de experiencia, es natural que se plantee la posibilidad de emprender un negocio propio. Aunque esta tarea puede parecer abrumadora, es posible garantizar un crecimiento sostenido si se conoce de antemano los desafíos y riesgos financieros más frecuentes que afrontan las empresas emergentes.
Uno de los primeros desafíos asociados al emprendimiento consiste en definir la modalidad de financiamiento más adecuada. Algunos profesionales cubren los gastos iniciales con el excedente obtenido por sus trabajos regulares. Otros buscan inversiones por parte de familiares y miembros de su red de contactos, o acuden a bancos y financieras para solicitar préstamos.
Es importante que cada emprendedor considere sus prioridades particulares en el momento de financiar el negocio. Si su objetivo es mantener el control total de las operaciones, sin rendirle cuentas a nadie, puede financiarlo por cuenta propia, sin ayuda externa. Si su meta es crecer con rapidez, entonces será recomendable buscar inversores que proporcionen el capital, el asesoramiento y los contactos necesarios.
En esa línea, es importante considerar dos riesgos básicos:
Todo emprendedor debe asumir que, al iniciar un negocio, tendrá que asumir por cuenta propia el diseño de estrategias comerciales, legales, administrativas, de marketing y de ventas. Este proceso puede ser agotador, por lo que puede resultar beneficioso asociarse con otro profesional interesado en emprender el mismo tipo de negocio para repartirse de manera eficiente las labores, de acuerdo con el perfil de cada socio.
Por el contrario, si el emprendedor quiere concentrar el liderazgo, será mejor contratar empleados para aliviar la carga laboral. En un primer tramo, puede ser más productivo reclutar profesionales especializados a tiempo parcial para cada área. Así, aunque laboren en jornadas más cortas, cumplirán sus funciones con más eficiencia. No obstante, es importante informarse sobre la normativa referida a este tipo de contrataciones para evitar sanciones.
Existen tres riesgos adicionales que es necesario mitigar para garantizar el crecimiento sostenido del negocio.
En conclusión, emprender un negocio es un proceso cargado de desafíos y riesgos que es posible superar gracias a una buena lectura financiera.
Referencias
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El estudio plantea una clasificación de instrumentos financieros para las micro-, pequeñas y medianas empresas (mipymes), según su función económica y riesgo, y articula la teoría financiera con la evidencia institucional. La investigación fue recogida en el segundo capítulo del libro Medem: Medianas empresas, una ventana para crecer, publicado por la Universidad ESAN y la Universidad Sergio Arboleda (Colombia).
Jorge Guillén, docente de los programas del área de Finanzas de ESAN, evaluó en ATV+ el reciente crecimiento del 3.7% en el empleo formal (aprox. 230,000 puestos), calificándolo como una señal positiva alineada con el crecimiento del PBI del 3%.
Sergio Cuervo, docente del curso E-marketing de la especialidad en Marketing Digital & E-commerce del PEE Empresarial de ESAN, analizó en ATV + los retos del comercio digital para este año, donde se proyecta un crecimiento del 35 %, alcanzando los US $34,000 millones. Además, recomendó a los emprendedores profesionalizarse mediante una página web propia y registrar su marca en Indecopi.