
Un primer paso fue la suscripción de un convenio entre el Comité de la Industria de la Confección de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) y Ripley con la finalidad de aumentar las ventas de marcas peruanas en dicha tienda por departamento. Sobre este y otros temas Conexión ESAN conversó con José Luis Peroni, presidente del gremio de los confeccionistas.
¿Qué están haciendo los confeccionistas peruanos para afrontar la crisis?
Una de las cosas que estamos haciendo es fomentar una mayor compra en el mercado interno. Este mercado está valorizado entre US$ 1.600 millones y US$ 1.800 millones. Y lo hemos tenido abandonado en los últimos 10 años, dejándolo a merced de productos importados, en su gran parte subvaluados, que nos han hecho competencia desleal.
Si retomamos parte del mercado interno incrementaremos las ventas de nuestras confecciones. Esa es la razón por la que firmamos el convenio con Ripley el 23 de setiembre.
Hay otras tiendas por departamentos con las que se podría concretar convenios similares...
Sí, supongo que sí. Pero en este momento no tenemos algo previsto porque no es fácil articular un convenio de esta naturaleza, que involucra compromisos en fechas de entrega y calidad. No podemos pretender articular todo con todos. Hemos comenzado con Ripley, que incluye abastecimiento a las tiendas de Perú y Chile, que ya es bastante.
¿Cuál es el volumen de ventas que se estima concretar en virtud de este convenio?
Prefiero evitar dar números porque si proyectamos 20 pero vendemos 19, dirán que fracasamos. Lo importante es que vamos a incrementar nuestras ventas a las tiendas Ripley.
Las exportaciones de confecciones siguen cayendo, aunque a una menor velocidad que el año pasado...
En el período enero-agosto de 2010 las exportaciones peruanas de textiles y confecciones alcanzaron un valor FOB de US$ 962,8 millones, monto inferior en 1,1% a los US$ 973,5 millones registrados en similar período de 2009. Pero si analizamos el contenido de las exportaciones, veremos que las ventas del grupo textil básico (hilos y telas) subieron de US$ 221,4 millones a US$ 232,1 millones, mientras las prendas de los capítulos 61 (prendas de tejido de punto) y 62 (prendas de tejido plano) caen en -3,7% y -1,4%, respectivamente. En el capítulo 63 (ropa de cama) observamos un aumento.
Lo peor de todo es que hemos caído en -6% en el precio promedio. Si caen las unidades vendidas y sube el precio, no hay problema. Pero ha caído todo, ahora vendemos más unidades por menos precio. No hemos mejorado en absoluto.
Entonces ahora están mirando el mercado interno, que ha crecido más que el externo en los últimos años...
Aunque no hay estadísticas precisas del mercado interno, asumimos que si han importado la monstruosidad que han importado, es lógico pensar que alguien la ha consumido, porque no creo que importen mercadería para guardarla. Por ejemplo, si se han importado de China 14 millones de brasieres a US$ 0,18 por unidad debo asumir que esos brasieres fueron vendidos. En consecuencia, sería interesante que las empresas especializadas en lencería produzcan brasieres. Lo mismo sucede con camisas, pantalones, calcetines, etc. Las importaciones de confecciones han crecido en una forma impresionante y nuestras exportaciones han caído. La pregunta es: ¿dónde están esas prendas? ¡Las están usando los peruanos!
Ustedes denunciaron que había subvaluación. ¿Continúa esta práctica?
Sí. Preguntémonos: ¿cómo hacen para importar ternos a un valor de US$ 11,20? Obviamente estamos ante una grave situación de subvaluación, con millones de prendas importadas a precios por debajo de su costo de producción.
Pero hay una norma que obliga a enviar copias de las facturas desde el lugar de origen...
México es el país que tiene la mejor ley de promoción al sistema ecológico y de protección del medio ambiente, pero México DF es la ciudad más contaminada. Una cosa es la ley y otra lo que se hace. Lamentablemente esa es la verdad.
¿Qué más están haciendo los confeccionistas peruanos para afrontar la crisis?
Hemos diversificado los mercados de destino. Estamos con fuerte presencia en Brasil, hasta el punto que si seguimos con la tendencia actual, de subida en Brasil y caída en Venezuela, proyectamos que para el próximo año Brasil se convertirá en nuestro segundo mercado, desplazando a Venezuela.
¿Y qué hay de desarrollar el segmento alto en los mercados de Estados Unidos, Europa y Asia?
El precio promedio más alto por kilo de confecciones importado en Estados Unidos corresponde a la mercadería que proviene de Italia. En segundo lugar está Perú. Esto demuestra que ya estamos en el segmento alto. Nosotros no estamos en los segmentos de consumo masivo.
Entonces, ¿no se puede crecer más en el exterior?
Es un tema de la crisis. Si la economía mundial se recupera sostenidamente y la gente comienza consumir como antes, obviamente mejorarán nuestras exportaciones de confecciones.
En un año, la participación de las exportaciones de confecciones a Estados Unidos ha pasado de 51% a 60%. ¿No es mala tan alta concentración en un solo mercado?
Estados Unidos compra el 50% de todo lo que se produce en el mundo. Nuestras ventas al mercado norteamericano están por ahí.
¿Es negocio exportar confecciones desde Perú?
No. Casi ya no hay márgenes. O son muy pequeños o muchas empresas están trabajando "tas con tas" para no cerrar. La idea es no cerrar pues se tiene la perspectiva de que las cosas van a mejorar. Pero mientras tanto tenemos en contra la caída de precios promedio, el menor tipo de cambio, el retiro de 1,5 puntos del drawback, la mano de obra que ha migrado a otros sectores y se ha encarecido, la presión del algodón que no se puede trasladar directamente al comprador. La pregunta es ¿hasta cuándo? Nosotros queremos seguir resistiendo.
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