
La sostenibilidad ya no es una tendencia, es una responsabilidad estratégica. En esta entrevista en Stakeholders, Armando Casis, director de Sostenibilidad de ESAN, explica cómo la universidad viene implementando diversas acciones con impacto en la comunidad.
En un entorno donde la sostenibilidad se ha convertido en un factor decisivo para la competitividad, la reputación y la generación de valor a largo plazo, las organizaciones están llamadas a ir más allá del discurso y demostrar resultados concretos. En esa línea, la obtención de la Primera Estrella del Ministerio del Ambiente (MINAM) por la medición de la huella de carbono marca un hito relevante para ESAN, al evidenciar una gestión estructurada, transparente y alineada con estándares nacionales. Pero este logro no es un punto de llegada, sino el inicio de una hoja de ruta más ambiciosa que involucra a toda su comunidad.
La obtención de la Primera Estrella del Ministerio del Ambiente (MINAM) por la medición de la Huella de Carbono es un hito destacado. ¿Qué significado tiene este reconocimiento para ESAN como institución académica y qué mensaje quiere transmitir a la comunidad educativa y empresarial?
La obtención de la Primera Estrella otorgada por el Ministerio del Ambiente (MINAM), a través del Programa Huella de Carbono Perú, representa mucho más que un reconocimiento técnico: es la confirmación de nuestro compromiso institucional con la sostenibilidad y la gestión responsable de nuestro impacto ambiental.
Como universidad líder en la formación de profesionales, entendemos que la sostenibilidad ya no es un tema accesorio, sino un eje estratégico transversal en la toma de decisiones, con impacto en la gestión administrativa y la formación académica. Medir nuestra huella de carbono en 2024 ha sido el primer paso formal y estructurado para gestionar nuestras emisiones de gases de efecto invernadero con criterios técnicos y transparencia, alineados con estándares nacionales.
En ESAN reafirmamos nuestro compromiso de seguir avanzando a favor de la acción climática, no solo en el cumplimiento de estándares, sino también en la generación de conocimiento, investigación aplicada y formación de líderes capaces de transformar el país.
¿Podría contarnos cuáles fueron los principales desafíos técnicos y organizacionales que enfrentó ESAN para medir con rigor su huella de carbono bajo estándares internacionales, y cómo se logró la coordinación con las distintas áreas de la universidad?
Uno de los principales retos fue asegurar la calidad, consistencia y trazabilidad de la información necesaria para el cálculo de emisiones, lo cual se reflejó en la recopilación de datos de diferentes fuentes internas. Por otro lado, la coordinación interáreas y la comunicación interna fueron desafíos superados, debido a la dinámica operativa de las áreas administrativas y académicas, lo que implicó establecer responsables, entender los flujos de información y su impacto en el entorno.
Un componente clave para esta medición fue el proceso de capacitación y sensibilización dirigido a las distintas áreas de la universidad, permitiéndoles explicar qué es la huella de carbono, cuál es la metodología de medición utilizada, qué tipo de información debía reportar cada área y cómo se evalúan los resultados según sus actividades específicas. Esto no solo facilitó la recolección de datos, sino que también fortaleció la comprensión institucional sobre el impacto ambiental como casa de estudios.
La medición de la huella de carbono se convierte en una base para decisiones estratégicas. ¿Qué acciones concretas ha permitido identificar este proceso y cómo se están integrando en el Plan de Descarbonización institucional?
El Plan de Descarbonización institucional en el que estamos trabajando tiene una meta al 2050, alineada con las recomendaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono o net-zero hasta esa fecha. Sin embargo, se plantean monitoreos cada cinco años para evaluar los avances.
Entre las principales acciones que se están integrando en este plan destacan:- Implementación de luminarias LED con sensores de movimiento en todas las aulas y oficinas para optimizar el consumo energético.
¿Cómo visualiza ESAN la evolución de sus compromisos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y qué papel juega la sostenibilidad en los programas de formación que ofrecen?
Existe un proceso progresivo de integración transversal de la sostenibilidad en la gestión socioambiental, la formación académica y la cultura organizacional. Cada proceso está enmarcado en concordancia con los ODS y con los principios de Principles for Responsible Management Education (PRME), iniciativa impulsada por Naciones Unidas.
En este contexto, ESAN impulsa espacios académicos orientados a la sostenibilidad en todas sus carreras, promoviendo una visión integral que combine el desarrollo económico con la responsabilidad social y ambiental. A través de las actualizaciones curriculares, se han incorporado temas como responsabilidad social, ética, gestión ambiental, economía circular, sostenibilidad empresarial y realidad nacional, entre otros, con el objetivo de que los estudiantes comprendan los desafíos actuales y puedan integrar estos enfoques en la toma de decisiones dentro de sus futuras organizaciones.
De esta manera, la sostenibilidad se convierte en un motor formativo que impulsa el perfil profesional de los estudiantes como líderes capaces de generar impacto en distintos sectores.
Desde su perspectiva como director de Sostenibilidad, ¿cómo se ha logrado fomentar una cultura organizacional que involucre a toda la comunidad (colaboradores, docentes, estudiantes) en iniciativas ambientales y prácticas responsables?
La construcción de una cultura organizacional sostenible no ocurre de manera inmediata; es un proceso progresivo que demanda paciencia, constancia y aprendizaje colectivo.
En ese sentido, la sostenibilidad en la universidad ha sido un camino que ha ido de menos a más. Durante los últimos años, hemos trabajado en la construcción de una hoja de ruta institucional que nos ha permitido analizar las debilidades y oportunidades en las distintas áreas de la organización. Este diagnóstico ha sido clave para impulsar un trabajo transversal que involucre e impacte a toda la comunidad universitaria.
De esta manera, la cultura organizacional se fortalece no solo a través del conocimiento, sino también mediante la práctica y la participación. Cuando las personas se sienten parte de las soluciones y comprenden el impacto de sus acciones, la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una forma de actuar dentro de la comunidad universitaria.
Además de la medición de la huella de carbono, ¿qué otros indicadores o proyectos de sostenibilidad está desarrollando ESAN y qué resultados esperan alcanzar en los próximos años?
Desde la Dirección de Sostenibilidad gestionamos la sostenibilidad bajo criterios ESG, involucrando a todos nuestros stakeholders en espacios formativos que promueven el conocimiento y la participación en proyectos de generación de valor.
En el eje social, estamos trabajando en el diseño y ejecución de proyectos con albergues públicos, escuelas y comunidades vulnerables. El objetivo es impulsar soluciones concretas que contribuyan a reducir brechas de desigualdad y pobreza, promoviendo educación, valores y capacidades.
En el eje ambiental, además de la medición de la huella de carbono, estamos avanzando en la medición de nuestra huella hídrica y en el desarrollo de proyectos de compensación ambiental orientados a minimizar el impacto de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y del consumo de agua. Asimismo, estamos impulsando iniciativas de educación ambiental con niñas y niños de escuelas públicas y consolidando alianzas para un proyecto de arborización que busca generar conciencia y contribuir a la recuperación de espacios verdes.
Finalmente, en el ámbito de la gobernanza institucional, estamos fortaleciendo nuestros procesos de reporte y transparencia, comunicando de manera clara nuestros avances y resultados, posicionando a ESAN como universidad referente en sostenibilidad en diversos rankings y reportes.
El reconocimiento del MINAM puede influir también en la reputación institucional. ¿Cómo considera que este logro fortalece la posición de ESAN ante el entorno empresarial y el sector educativo tanto a nivel nacional como internacional?
Los reconocimientos que ESAN recibe en materia de sostenibilidad son producto de un compromiso institucional que implica medición, gestión y mejora continua en nuestras actividades y procesos.
Este reconocimiento otorgado por el MINAM fortalece la posición de ESAN frente al entorno empresarial y el sector educativo, porque demuestra coherencia entre lo que promovemos desde la academia y lo que aplicamos en nuestra gestión institucional. Hoy, las organizaciones valoran cada vez más a las instituciones que integran la sostenibilidad en su estrategia y que pueden demostrarlo con resultados concretos.
Asimismo, este esfuerzo nos motiva a seguir avanzando hacia las siguientes estrellas del programa, que implican no solo medir, sino también auditar y compensar nuestras emisiones. En ese sentido, asumimos este logro como un punto de partida para seguir generando resultados que consoliden a ESAN como una universidad referente y comprometida con la gestión ambiental, tanto a nivel nacional como internacional.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales planes o metas en sostenibilidad que ESAN se ha fijado a corto y mediano plazo para seguir consolidándose como una universidad comprometida con una gestión responsable y un impacto positivo en el clima?
Uno de nuestros principales enfoques es fortalecer el eje de investigación, promoviendo que docentes y estudiantes presenten y desarrollen proyectos vinculados a sostenibilidad y cambio climático, con el objetivo de acercar la investigación a la realidad nacional, contribuir con soluciones concretas a los desafíos del país y obtener reconocimiento y prestigio por ello.
Además, estamos apostando por un campus sostenible e innovador, que gestione de manera eficiente sus recursos, promueva la segregación adecuada de residuos y fomente prácticas de economía circular que generen valor institucional.
Como país, enfrentamos cada vez mayores desafíos en materia climática y de desarrollo sostenible. En ese contexto, ESAN asume el compromiso de aportar, desde el sector educativo, profesionales comprometidos que participen activamente en la generación de conocimiento con impacto social y ambiental.