Lydia Arbaiza, decana de ESAN Graduate School of Business, destacó en Gestión por qué los ritos y símbolos son esenciales para fortalecer la cultura organizacional. Explicó que los rituales ayudan a la continuidad, integración y bienestar de los colaboradores, mientras que los símbolos refuerzan la identidad y el comportamiento esperado, permitiendo construir una narrativa cultural sólida y coherente.
Los ritos y símbolos constituyen elementos fundamentales para diseñar y fortalecer la cultura interna de una organización, ya que representan las creencias y los valores que se busca inculcar en los trabajadores. Por ello, es importante incentivar su uso y refuerzo constantes para moldear el comportamiento del personal, garantizar su identificación con la empresa y garantizar una alta productividad.
Más allá del ámbito empresarial, los ritos existen en casi todos los ámbitos de la vida cotidiana (educación, religión, deporte, etc.). Su objetivo es enfatizar el significado de una acción o idea concreta, además de reforzar la concentración de una persona en la actividad que está a punto de realizar. En el caso de la cultura organizacional, los rituales aportan cuatro ventajas que debemos conocer:
— Conexiones valiosas. Cuando los trabajadores practican un ritual con frecuencia diaria, ya sea de manera individual o grupal, desarrollan un sentido de pertenencia y confianza a la compañía. Asimismo, se refuerzan las conexiones entre áreas que antes solían trabajar de manera aislada, y entre los colaboradores de diferentes generaciones.
— Continuidad ante las crisis. El contexto actual se caracteriza por una economía cambiante, desastres naturales e interrupciones en la cadena de suministros. En ese sentido, los rituales permiten a las empresas mantener la continuidad necesaria en su producción para cumplir objetivos a largo plazo y afrontar con éxito posibles escenarios de crisis.
— Compromiso laboral. Más allá de los beneficios salariales, los colaboradores valoran mejor a sus organizaciones por las acciones que toman para demostrar que se preocupan por su bienestar. En ese sentido, los líderes pueden implementar programas internos que incluyan rituales para reforzar un comportamiento general basado en valores que contribuya a un ambiente laboral más satisfactorio.
— Incorporación y capacitación. Los rituales constituyen una excelente forma de empezar a inculcar los valores empresariales a los nuevos empleados, además de facilitar su integración en el equipo de trabajo. Este empoderamiento de los aprendices les permitirá ganar más confianza en su labor y agilizará su proceso de adaptación.
Es posible que los símbolos constituyan el componente más imprescindible de toda cultura, pues guardan un profundo significado para todos los integrantes de una organización. El significado de estos elementos expresa los valores, las normas y otros lineamientos empresariales que deben ser interiorizados por todo el personal para garantizar el buen desempeño del negocio.
Los logotipos son uno de los tipos de símbolos más conocidos del ámbito empresarial. Sin embargo, también entran en esta categoría el lenguaje técnico que se emplea en el interior de la oficina, los uniformes de cada área y el diseño de las oficinas. Cada uno de estos componentes trasmite un mensaje o una serie de valores complejos de manera fácil y reconocible para quienes trabajan en una compañía y para quienes la visitan.
En el caso de los empleados, la presencia de los símbolos en su entorno cercano funciona como un recordatorio del comportamiento que la empresa espera de ellos y las recompensas que recibirán por su labor. En otras palabras, son elementos clave para moldear la percepción del personal sobre la propia organización.
Una empresa que combina ritos y símbolos bien definidos podrá construir una narrativa cultural más sólida y, sobre todo, más coherente.
Referencias
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