Jhonnatan Horna, profesor del área de Operaciones y Tecnologías de la Información de ESAN, analizó en Gestión la evolución de las PMO, destacando su transformación de entes burocráticos a socios estratégicos enfocados en la generación de valor y la agilidad empresarial.
Durante mucho tiempo, las Oficinas de Gestión de Proyectos (PMO) han sido vistas como estructuras rígidas, más preocupadas por establecer estándares y generar reportes que por aportar un valor real a la organización. En algunos casos, se han percibido como un obstáculo más que como un apoyo estratégico. Recientemente, el Project Management Institute (PMI) ha publicado la guía “Project Management Offices: A Practice Guide”, y viene con un mensaje claro: las PMO deben evolucionar.
Atrás quedó la imagen de una PMO burocrática y centrada en el control. La nueva propuesta del PMI se enfoca en la generación de valor, la agilidad y la alineación con la estrategia del negocio. En lugar de ser estructuras rígidas que solo establecen estándares y generan reportes, las PMO deben convertirse en facilitadores estratégicos que impulsen la innovación y aseguren que los proyectos realmente aporten beneficios tangibles.
Tradicionalmente las PMO operaban como entes de fiscalización, encargadas de garantizar que los proyectos siguieran metodologías específicas y cumplieran con procesos predefinidos. Sin embargo, el nuevo enfoque del PMI propone un modelo más flexible, basado en tres principios clave:
Este cambio significa que las PMO ya no solo establecen reglas, sino que ayudan a que los proyectos sean más exitosos y aporten beneficios tangibles a las organizaciones.
Uno de los aspectos más innovadores de la nueva guía es el PMO Value Ring™, un modelo estructurado que ayuda a diseñar y gestionar una PMO con enfoque en la generación de valor. Este modelo introduce la idea del “PMO Flywheel” o “Rueda de Generación de Valor”, un ciclo de mejora continua basado en:
Definir el propósito de la PMO: ¿Qué problema resuelve dentro de la organización?
Este enfoque convierte a la PMO en un catalizador del éxito, asegurando que su existencia responda a una necesidad real y genere un impacto positivo en la organización.
Para garantizar su efectividad, la nueva guía del PMI introduce un modelo de madurez que permite evaluar si una PMO está cumpliendo su propósito o si necesita ajustes. No se trata solo de cumplir con estándares, sino de asegurar que la PMO aporte valor de forma tangible.
Además, el documento destaca 30 competencias clave que los líderes de PMO deben desarrollar, abarcando habilidades estratégicas, técnicas y de comunicación. Entre ellas se incluyen:
Estas competencias son esenciales para fortalecer la relevancia de la PMO y garantizar su impacto dentro de la empresa.
El PMI deja claro que las PMO deben evolucionar para seguir siendo relevantes. Entre las tendencias clave para el futuro destacan:
El mensaje es claro: una PMO que no genera valor está destinada a desaparecer. Las organizaciones ya no pueden permitirse estructuras burocráticas que no aporten impacto tangible. En su lugar, necesitan equipos estratégicos, flexibles y alineados con la visión empresarial.
La nueva guía del PMI no sólo redefine el papel de la PMO, sino que proporciona herramientas concretas para convertirla en un verdadero motor de transformación. Aquellas PMO que adopten este enfoque tendrán la capacidad de liderar el cambio, impulsar el éxito organizacional y consolidarse como socios estratégicos imprescindibles en la gestión de proyectos del futuro. El reto está en la adaptación. Las PMO que evolucionen no sólo sobrevivirán, sino que se convertirán en piezas clave para el crecimiento y la innovación de sus organizaciones.
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