
¿Tu empresa está esperando a que pase la incertidumbre electoral para tomar decisiones?
En el Perú, ese reflejo puede costar más de lo que parece: paraliza inversiones, frena contrataciones y pone en pausa oportunidades clave. El problema no es la incertidumbre, sino asumir que se puede dejar de decidir hasta que desaparezca.
Oswaldo Morales, decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de ESAN University, analiza en RPP cómo gestionar decisiones estratégicas en tiempos inciertos.
Nos encontramos afrontando un nuevo proceso electoral en el país, uno muy importante porque nos permitirá elegir a las personas que van a manejar el destino del país los próximos cinco años. También, como ocurre cada vez que se presentan las elecciones, se suele activar un reflejo conocido de las personas, pero también de las organizaciones: cautela, postergación de decisiones importantes y, en el peor de los casos, hasta parálisis decisional. Esto se traduce en la postergación de inversiones, lentitud en las contrataciones y se instala una tendencia a la inacción.
Todos nos ponemos en modo expectativa ante los resultados, se introduce más incertidumbre en un entorno país que de por sí ya es complejo. Hay temor por un cambio de las reglas de juego y estamos atentos a las señales que vienen desde la política, el futuro no es claro y el desenlace aún tardará algo más en llegar.
En una realidad como la peruana, donde buena parte de nuestra historia reciente de crecimiento económico y desarrollo empresarial ha sido construida en contextos de incertidumbre y volatilidad política, donde las instituciones sociales son débiles, podemos jactarnos de haber aprendido a operar y a prosperar en tiempos de permanente incertidumbre.
En otras palabras, las empresas y las personas en el Perú han aprendido primero a sobrevivir en estas duras condiciones, para luego crecer y prosperar. Se han adaptado a este entorno hostil como lo hacen esas plantas silvestres que crecen en las alturas de los Andes peruanos, en condiciones que en teoría no deberían permitir vida. Solo logran salir adelante y crecer porque han desarrollado una extraordinaria capacidad de adaptación.
Teniendo en cuenta esta realidad y esta capacidad de los peruanos de adaptarnos y sobrevivir a las condiciones más duras del entorno, el problema no es la incertidumbre electoral. El problema es pensar que hay decisiones importantes que se pueden postergar hasta que esta incertidumbre desaparezca.
No podemos darnos el lujo de poner en pausa o mucho menos detener nuestras operaciones cada cinco años, la economía sigue moviéndose, las personas siguen consumiendo, la vida sigue su curso incluso en contextos de incertidumbre política. Los emprendimientos, las organizaciones y las personas tenemos que seguir viviendo.
No significa que debamos desentendernos de la coyuntura política que vivimos, sino que hay que aprender a leerla con más inteligencia. Gestionar incertidumbre no es sencillo porque implica decidir con escasez de información y hay riesgos que vamos a tener que asumir. Existe un chip de adaptación a los cambios en el entorno en el ciudadano peruano, pero les corresponde a las organizaciones potenciar una cultura organizacional capaz de seguir adaptándose a los cambios de entorno.
Las elecciones son muy importantes porque definen rumbos, generan expectativas e influyen sin duda en los negocios; sin embargo, no son el único factor y, desde nuestra perspectiva como personas, emprendedores y empresas que vamos a seguir viviendo aquí, de repente ni siquiera es el más importante.
Nuestro futuro se va trabajando todos los días, de forma más silenciosa pero mucho más trascendente para nosotros, en decisiones de endeudamiento para estudiar una maestría, en decidir hacer una inversión, en emprender un negocio nuevo, en un trabajador que decide cambiar de empresa para seguir mejorando.
Porque los países no dependen ni avanzan únicamente de la política; en realidad, avanzan desde la suma de pequeñas decisiones que día a día toman millones de personas y miles de empresas, que desde su propia realidad eligen no parar.
En un país como el Perú, si podemos hablar de una ventaja competitiva, debemos referirnos a la gran capacidad del peruano de seguir creciendo no dependiendo del entorno sino a pesar del entorno. El éxito económico peruano ha convivido en los últimos años con una gran inestabilidad política y, a pesar de ello, no se debe detener. Como bien dice Peter Drucker, la mejor forma de predecir el futuro es creándolo.
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