
La forma en que las personas están monitoreando su salud ha cambiado drásticamente con el aumento de las tecnologías digitales. Según el estudio Top 10 Digital Healthcare Technology Trends realizado por Jabil, el 92 % de los proveedores de soluciones sanitarias admitió que los consumidores están demandando una mayor digitalización de los servicios de salud.
Por ello, en el contexto actual que vivimos a causa de la pandemia, echar mano de intervenciones de salud digital resulta aún más trascendental. Pero, para implementarlas, no solo se necesita experiencia en proyectos de digitalización. Se requiere de conocimientos amplios de otras disciplinas para obtener resultados favorables en el presente y en el futuro. Entonces, para planificar, presupuestar e implementar intervenciones en salud digital se necesita seguir los siguientes pasos:
En este primer paso, se deben determinar las prioridades y las tareas de cada persona involucrada en el proyecto digital. Esto facilitará la gestión del mismo y la medición de los logros que se vayan obteniendo.
Es importante que cada miembro esté familiarizado con los objetivos a corto y largo plazo para avanzar en una misma dirección. De acuerdo al informe 21 Collaboration Statistics that Show the Power of Teamwork realizado por BIT.AI, el 97 % de empleados y ejecutivos creen que la falta de alineación dentro de un equipo afecta el resultado de una tarea o proyecto.
Detectar los principales desafíos que pueden enfrentar un proyecto es vital para su éxito. Una herramienta práctica para analizar el statu quo y generar escenarios deseados es el Collaborative Requirements Development Methodology, el cual permite establecer el problema, repensarlo y compilar una lista de propuestas para solucionarlo. Además, recomienda prestar atención a los aspectos físicos (infraestructura, comunicación, etc.), humanos (implementación del programa) y organizacionales (procesos o soluciones administrativas y legales que causan mal funcionamiento) del inconveniente en cuestión.
En este punto, se necesitan diseñar herramientas digitales de salud que mejoren los programas existentes y eliminen los problemas identificados en el apartado anterior. Eso sí, estas soluciones deben ajustarse a las necesidades y capacidades del tipo de pacientes que forman parte del público objetivo. De hecho, según Accenture, el 23 % de los consumidores de atención médica asegura que las herramientas digitales confiables y seguras que faciliten la comprensión de sus hábitos de salud los motivarían a asumir un papel más activo en la gestión de su autocuidado.
Para lograr esto, hay que preguntarse: ¿Puede el usuario final utilizar la intervención de salud digital? ¿El nuevo programa será aceptado? ¿Corresponde con las prioridades de atención médica?
La implementación de una solución de salud digital implica un cambio en los procedimientos y métodos de trabajo existentes. Por ello, los autores proponen utilizar el modelo de los Ocho pasos de John Kotter para la gestión del cambio con el fin de desarrollar un plan realista y la especificación de requisitos funcionales.
Por otro lado, la Guía de inversión en implementación digital (DIIG) de la OMS proporciona tres preguntas clave para este punto:
Solo cuando existe una estrategia detallada para la solución de salud digital, se puede desarrollar un cronograma de costos y elegir el modelo de financiamiento. Para alcanzar este objetivo, es necesario identificar todos los generadores de costos (elementos técnicos del sistema, servicios, mantenimiento, etc.) y considerar si es posible obtener financiamiento de fuentes externas para asegurar la liquidez financiera del proyecto durante su funcionamiento y desarrollo.
El director de la institución de salud debe revisar la finalización de las etapas posteriores del proyecto con regularidad y fortalecer el proceso de cambio usando los datos recopilados. La confianza en las soluciones digitales dependerá del enfoque de la organización en el procesamiento y el intercambio de información. En esta etapa, lo que se propone es la gestión adaptativa, que implica reaccionar de manera flexible a las prioridades y condiciones cambiantes del ecosistema sanitario.
La etapa final se enfoca en generar valor agregado al proyecto de las siguientes formas:
Fuentes:
Consultado con Juan Jorge Rodriguez Abad, docente del PEE - Programa de Especialización para Ejecutivos de ESAN.
How to plan, budget and implement digital health interventions
Digital Implementation Investment Guide (DIIG)
Collaborative Requirements Development Methodology
The 8-step process for leading change
21 Collaboration Statistics that Show the Power of Teamwork
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