
La crisis sanitaria propiciada por la COVID-19 ha generado cambios en diversos aspectos de la vida cotidiana. Pero las personas no han sido las únicas afectadas, las empresas también han tenido que modificar varios de sus procesos habituales de negocio. Entre estos se encuentran los sistemas de distribución, que han tenido que transformarse para adaptarse a la nueva normalidad.
En un mundo globalizado como el actual, existen millones de interdependencias que permiten surtir de productos a todos los rincones del planeta. Sin embargo, debido a la pandemia, estas se han visto afectadas provocando un cambio en los sistemas de producción y distribución de productos a nivel mundial, y nuestro país no ha sido ajeno a ello.
En este contexto, la mayoría de empresas ha optado por implementar planes de distribución a través de los canales online. Ello debido a que los usuarios han cambiado sus hábitos de consumo y hoy apuestan más por el comercio electrónico. De acuerdo a cifras de Kantar, el eCommerce ha crecido más de 300 % en Latinoamérica por la pandemia.
Bajo este panorama se vuelve una prioridad que las empresas inviertan en la creación de páginas web que las permitan conectar con sus clientes e implementar estrategias de distribución digital.
Por ejemplo, Backus, Alicorp y Nestlé son algunas de las compañías que han apostado por alterar sus canales de distribución y hoy tratan de llegar de forma directa a sus clientes finales. Para lograr implementar eficazmente este tipo de acciones es necesario incentivar una gestión de activos que haga posible el poder cumplir con el tiempo de entrega prometido al momento de la compra.
Los modelos D2C (Direct to Consumer) se basan principalmente en la eliminación de los intermediarios entre los fabricantes y los clientes durante el proceso de compra. A raíz de la pandemia, cada vez son más las marcas que tratan de relacionarse directamente con sus clientes a través de los canales online.
Este modelo cambia principalmente los procesos de distribución porque ahora es el mismo fabricante quien lo controla, junto a los demás servicios que forman parte del proceso de compra y venta, como la manufacturación, el marketing y la atención al cliente.
Implementar un modelo Directo al Consumidor (D2C) es un reto para muchas empresas, pero también una gran oportunidad para conectarse con su público objetivo y adaptarse a la nueva normalidad.
Fuentes:
El Covid-19 pone en jaque a la distribución online
Venta directa al consumidor: ¿es rentable el D2C para fabricantes y marcas?
Nuevas oportunidades de negocios durante la pandemia
Comercio electrónico ha crecido más de 300 % en Latinoamérica en la pandemia
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