Festividades que reactivan la economía nacional

Festividades que reactivan la economía nacional

Otto Regalado, docente del MBA y jefe del área académica de Marketing de ESAN, destacó en RPP que los carnavales y festividades movieron cifras millonarias (150 millones de soles en Cajamarca), funcionando como potentes motores de inclusión social. Asimismo, aseveró que el turismo festivo distribuyó ingresos equitativamente entre familias locales, artesanos y pequeños negocios, fortaleciendo la economía popular más allá del sector hotelero.

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Música, color y tradición marcan las festividades religiosas y carnavales que se realizan entre enero y marzo en todo el país. Pero, detrás de cada celebración hay un fuerte impacto económico que impulsa el comercio, el turismo y el empleo local, generando ingresos para miles de familias.

Los carnavales no solo pintan de color y música a las regiones del país, también mueven millones de soles cada año. En la costa, sierra y selva, los corsos alegóricos, danzas, desfiles, comparsas, yunzas, humishas, junto a los tradicionales juegos con agua, talco y serpentinas, se convierten en un potente motor para el comercio local.

Entre enero y marzo, miles de turistas nacionales y extranjeros participan en estas fiestas. Al menos 25 de ellas son Patrimonio Cultural de la Nación y generan empleo para artesanos, músicos y bordadores incluso antes de que comience la celebración.

Por ello, hoteles, agencias de viaje, empresas de transporte y restaurantes se alistan para atender la mayor demanda de la temporada, así lo señaló Patricia Campos, presidenta de la Asociación Peruana de Agencias de Viaje y Turismo (APAVIT).

 “Crecen como en un 30% porque en estas fiestas es cuando mayormente es lo máximo que van a recibir en el año. Es un impacto económico significativo para cada una de estas regiones. Son decenas de millones de soles en movimiento económico asociado al turismo, agencias de viaje, operadores de turismo, transporte aéreo, transporte terrestre, hospedaje, gastronomía, comercio local y souvenirs”.

RPP analizó el impacto económico en cuatro de los principales carnavales del país, con un resultado que muestra el dinamismo de estas fiestas en las zonas donde se realizan. El tradicional Paseo de Comparsas del Carnaval Ayacuchano atraerá más de 40 mil visitantes. La Cámara de Comercio de Ayacucho proyecta que moverá más de 20 millones de soles, impulsando comercio, gastronomía y turismo local.

El impacto de estas fiestas también se siente en hogares, negocios y artesanos de Huánuco. La Festividad de los Negritos generó 142 millones de soles, casi el 2% del PBI regional, según cifras de la Cámara de Comercio e Industrias.

Mientras Cajamarca, reconocida como la capital del carnaval peruano, apunta alto este año. Según la municipalidad provincial, se espera un movimiento económico de 150 millones de soles, impulsada por la llegada de unos 120 mil visitantes, atraídos por la algarabía de las actividades lideradas por el Ño Carnavalón, también conocido como el rey Momo.

Más allá de las cifras millonarias, el impacto del turismo festivo no se queda solo en hoteles y agencias, también se refleja en la economía local y llega a los hogares y pequeños negocios.

“El turismo festivo se convierte en una fuente de ingresos que ayuda a reducir la informalidad y distribuir beneficios económicos de manera más equitativa en las comunidades. Estas familias locales obtienen ingresos adicionales, venden artesanías, cocinan esta gastronomía típica, lo que fortalece la economía popular, promueve la inclusión social, o sea todos se benefician”, explicó Otto Regalado, profesor de los programas de Marketing de ESAN.

Un ejemplo claro de este impacto es la Festividad de la Virgen de la Candelaria, una de las celebraciones más importantes del país. En el 2025, alrededor de 145 mil personas asistieron al evento entre residentes y turistas, cifra que se eleva a 311 mil si se incluye a danzantes y músicos, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo.

El impacto económico de los visitantes fue de más de 111 millones de soles. El turista nacional gastó en promedio 1,312 soles, mientras que el visitante extranjero invirtió cerca de 1,071 soles por su estadía.

La Candelaria también es la primera gran campaña del año para artesanos y bordadores. Se estima que entre 300 y 400 familias en Puno viven de la elaboración de trajes típicos, una actividad que ha crecido con la magnitud de la festividad.

Así, los carnavales y las festividades regionales no solo preservan nuestra identidad cultural, sino que se consolidan como verdaderos motores económicos que generan ingresos y sostienen a miles de familias peruanas.

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